21/8/17

Consecuencias psicológicas de sufrir malos tratos [21-8-17]

Consecuencias psicológicas de sufrir malos tratos



Los malos tratos no solo tienen secuelas físicas. El impacto a nivel psicológico de sufrir malos tratos.
 Para muchas personas, no hay sensación más reconfortante de estabilidad y seguridad que llegar a casa. El hogar es, para muchos, un bastión de tranquilidad y de amor. Sin embargo, para las víctimas de violencia doméstica, el hogar es cualquier cosa menos un refugio.

Según la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica (NCADV), la violencia doméstica es la agresión física intencional, con intimidación, agresión sexual, o uso de otro comportamiento amenazador por parte de un miembro del hogar contra otro. Otras formas menos evidentes de comportamiento abusivo incluyen el acecho, el empleo de miradas o gestos amenazantes, los intentos de controlar la salud reproductiva de una pareja íntima (por ejemplo, el negarse a usar métodos anticonceptivos durante las relaciones sexuales) o la humillación.


Las heridas psicológicas y emocionales

Tras los signos evidentes del abuso doméstico, las heridas psicológicas y emocionales sufridas en eventos traumáticos también hay que abordarlas.

La American Psychological Association (APA) explica que el trauma psicológico es "una respuesta emocional a un evento terrible ..." que interfiere con la capacidad de un individuo para desenvolverse como lo haría en circunstancias normales. Mientras que el impacto psicológico de un incidente particular variará de persona a persona, la mayoría experimenta mayores niveles de angustia emocional después de pasar por eventos traumáticos. Afortunadamente, estos sentimientos a menudo desaparecen si se recibe el apoyo adecuado de familiares, amigos, profesionales de la salud mental y otras redes sociales.


¿Ocurre igual para las víctimas de violencia doméstica?

Para las víctimas de abuso conyugal y otros tipos de violencia de pareja, la situación no siempre es tan clara. El temor a represalias por parte de la pareja puede impedir que las víctimas busquen la asistencia necesaria. El sentimiento de vergüenza, especialmente entre las víctimas masculinas, también puede ser un obstáculo importante para buscar ayuda. Esta falta de apoyo emocional puede conducir a un aumento del miedo, ansiedad, depresión, ira, estrés postraumático, el aislamiento social, el uso de drogas ilícitas, la dependencia del alcohol, e incluso el surgimiento de ideas suicidas.

Está claro que las heridas psicológicas y emocionales de la violencia doméstica son devastadoras y pueden perseguir a las víctimas durante muchos años y robarles la posibilidad de vivir una vida plena. Así que si un ser querido o uno mismo está siendo víctima de malos tratos, es importante que busque ayuda, ya que cuanto más tiempo persista el abuso, más daño puede causar física y psicológicamente.

20/8/17

Cerebro y psicopatía

Cerebro y psicopatía


Maduración y confusiones entre las conductas deshinibidas y el trastorno de personalidad.

diariobae.com.-Ignacio Brusco

La psicopatía (personalidad antisocial) constituye no sólo una problemática de salud mental, sino un grave situación social. Representa la característica de más del cincuenta por ciento de las personas que cometen crímenes graves. En este trastorno la persona se caracteriza por entir mayor emoción ante una injuria propia, que como cuando le sucede a los otros. Es decir, sería lo inverso al imperativo categórico kantiano en el que se propone emocionar una situación individual y luego generalizarla. En este caso, se cumplirían las reglas para todos los sujetos menos para él o sus allegados. Midiéndose a sí mismo con una vara más endeble y autocompasiva.

Esto trae aparejado consecuencias sociales; el aumento de una conducta antiética delictiva. Además de un incremento de la violencia y la impulsividad.

Dos preguntas se plantean ante la evaluación de la personalidad. Una de ellas es cuándo considerar a una persona con su personalidad totalmente desarrollada con la consecuente conciencia de realidad. La otra pregunta es si la psicopatía es una enfermedad psíquica y si puede la persona discernir sus actos.

Con respecto a esta última duda: la literatura científica explica, que en general, en los trastornos psicopáticos la persona tiene su juicio de realidad conservada; pero con una conducta desviada. Es decir no le importa los que le pasa al otro, pero sabe que le ocasiona daño.

Es conocido el trabajo de Michael Koenigs, de la Universidad de Wisconsin donde se midió la respuesta cerebral en neuroimágenes de la población carcelaria con trastornos psicopáticos. Mostrando una desconexión de las áreas cerebrales de la emoción (amígdala) con las áreas prefrontales (prefrontal ventromedial) de la toma de conciencia social, empatía y culpa

Los cual justificaría por qué en los psicópatas existe una desconexión funcional entre la emocional y la empatía social. Además se conocen trabajos en los que áreas cerebrales de la emoción de estos pacientes se prenden cuando sufren el riesgo de una agresión; pero no pasa lo mismo cuando otras personas son las agredidas. Priorizando el psicópata la necesidad de recompensas de sus necesidades, sin pensar en el resto de la comunidad.

La respuesta a la pregunta sobre cuando los menores maduran su psiquismo: es que se sabe que el desarrollo de la corteza prefrontal muestra una considerable capacidad de abstracción a partir de los dieciocho años. Momento en el cual se encuentra mielinizada aproximadamente el ochenta por ciento de la corteza frontal. Maduran así, las premisas culturales y sociales ( como las tomas de decisiones y la conciencia de los actos). Aunque el lóbulo prefrontal no termina de madurar hasta los 30 años. Se considera que a los 18 años ya se contienen los puntos claves para entender la funciones cognitivas y presentar una cognición social adecuada.

Consecuentemente, no se considera que pueda establecerse una patología de la personalidad antes de esa edad. Es decir que pone en tela de juicio que un menor de esta edad pueda ser condenado penalmente ya que no presenta todavía conformada la estructura de su cerebro.

Aunque esta posición es arbitraria desde el acuerdo científico; tiene un claro sustento neurobiólogo, reconocido por la neurociencia y salud mental mundial.

Los adolescentes cuentan con muchas más plasticidad neuronal ; y más recursos neurológicos y biológicos que las personas adultas. Por ello juntarlos con población carcelaria adulta sería un grave error.

Los trastornos de la personalidad antisocial afectan la cognición social. La capacidad para entender lo que le pasa a los otros (cognición social); sería algo especular a la metacognición (que es la capacidad de entendernos a nosotros mismos). Entender cognitivamente al otro es quizá la base psicológica de la implementación de los imperativos categóricos Kantianos.

La capacidad de emocionarse en forma intersubjetiva implica en gran medida la funcionalidad celular de las famosas neuronas en espejo, descriptas por el científico italiano Giacomo Rizzolati, quien en 1996. Las que se prenden cuando la otra persona realiza o siente una actividad, sin que se realice actividad alguna; siendo la base de la empatía entre las sujetos. En los trastorno de la personalidad probablemente se encuentra una falla en este proceso cerebral.

En los adolescentes se generan procesos de desequilibrio conductual provocado por la explosión hormonal que soportan, motivo por el cual se desarrollan mucho antes lo sectores emocionales del cerebro, que los sectores corticales inhibitorios. Haciendo comparable esta conducta desinhibida con un trastorno de personalidad, pero sin serlo.

Los niños deben recibir los estímulos sociales y culturales adecuados a su edad. Los primero años de vida son esenciales para la conformación de la personalidad del adulto, pues el cerebro es una esponja. Aprende los valores sociales, el lenguaje, lo ético y lo estético. Si el encéfalo no recibe sus estímulos adecuados pero además se alimenta mal y encima se expone al consumo de sustancias tóxicas. Su personalidad de verá afectada. Aunque no por ello deja de conservar su gran capacidad resiliente hasta los 18 años de edad.

La personalidad es un conjunto de factores que constituyen quien somos; pero en la adultez. No confundir esta premisa es la clave, para no generar prejuzgamientos, conductas terapéuticas y sociales inadecuadas. Pues lo niños no tiene conformada su personalidad hasta terminada la adolescencia. Mantienen su capacidad de recuperación, que además de ser muy evidente, es su derecho.




19/8/17

Principios de un egoista


¿Estás tratando con un psicópata? [19-8-17]

¿Estás tratando con un psicópata?


Mientras que el retrato de los psicópatas como asesinos en serie de Hollywood puede ser exacto, no todos los psicópatas cometen crímenes horrendos. De hecho, muchos de ellos son líderes empresariales exitosos.

Alrededor del 1% de la población general cumple los criterios para ser un psicópata. También, el 3% de los líderes empresariales pueden ser psicópatas, según un estudio de 2010 publicado en Behavioral Sciences & the Law. En comparación, alrededor del 15% de la población carcelaria de los Estados Unidos son considerados psicópatas.

Por eso, hay una buena probabilidad de que hayas encontrado a un psicópata en el mundo de los negocios en un momento u otro, y tal vez ni siquiera lo sabías. Estas son las características de un psicópata, ¿te hacen pensar en alguien?

1. Son excesivamente encantadores
Los psicópatas no suelen presentarse como personas horribles, al menos no al principio. En su lugar, suelen ser populares. Son geniales a la hora de charlar y siempre parecen saber lo que decir en cada momento.

Son conocidos por su ingenio rápido y las historias de seducción. Sus historias sobre sus aventuras son asombrosas, pero creíbles. Y siempre se representan en una luz positiva.

Usan adulación y elogios para ganar confianza. Y otras personas suelen alejarse de sus conversaciones con un sentimiento de psicópata positivo.

2. No tienen empatía
Los psicópatas no se preocupan por otras personas, incluyendo a sus familias. Cuando hacen daño a otra persona, no experimentan ninguna angustia. Se sienten entumecidos hacia el dolor de otras personas.
Así que, pueden decir y hacer cosas que son muy perjudiciales para los demás sin golpear una pestaña. Si alguien se atreve a acercarse a ellos para discutir sus heridas, un psicópata no es probable que acepte ninguna responsabilidad, lo que puede hacer que sus reacciones sean especialmente tóxicas.

3. Se aprovechan de las emociones de otras personas
Los psicópatas entienden las emociones de otras personas a nivel intelectual, y usan esa comprensión para su ventaja. Usan viajes de culpa y halagos para manipular a otros a hacer cosas que normalmente no harían.
También tratan de ganarse la simpatía de los demás. Afirman ser víctimas en un intento de engañar a otros para ayudarlos o cuidar de ellos.

4. No tienen conciencia
Los psicópatas mienten, engañan y roban sin pensarlo dos veces. Cuando se enfrentan a su comportamiento, ofrecen una larga lista de excusas. Rechazan cualquier acto ilícito y culpan a otras personas, llegando incluso a decir que alguien merecía ser tratado mal.

A los psicópatas no les importa a quién tienen que hacer daño para salir adelante. Están dispuestos a hacer lo que sea necesario para cumplir con sus objetivos y no se sentirán mal por el daño que su comportamiento.

5. Tienen un sentido grandioso de sí mismos
Al igual que los narcisistas, los psicópatas piensan que las reglas usuales no se aplican a ellos. Esto es lo que lleva a muchos psicópatas a cometer crímenes sin el temor de ser atrapados. Ellos piensan que son más inteligentes que todos los demás y asumen que pueden salirse con la suya. Tienen una sensación de auto-importancia inflada y realmente creen que son mejores y más merecedores que el resto del mundo.

18/8/17

El científico que descubrió que era un asesino en potencia

El científico que descubrió que era un asesino en potencia


El neurólogo James Fallon estudiaba los cerebros de psicópatas cuando vio que el suyo era exactamente igual.

elespanol.com

El trabajo de un científico es descubrir cosas nuevas, pero pocos tienen la oportunidad de aprender algo importante sobre sí mismos y es casi seguro que nadie ha tenido nunca una revelación personal tan terrible como la que experimentó James Fallon una tarde de 2005.

Este profesor de neurología de la Universidad de California en Irving estudió durante años la base genética del comportamiento. A petición de un colega, comenzó a examinar algo más concreto: cerebros de psicópatas. A través de las imágenes de tomografía del cerebro, los científicos saben que este tipo de personas presenta una baja actividad en ciertas áreas de los lóbulos temporal y frontal, que son los que están relacionados con la empatía y con aspectos vinculados con la vida en sociedad, como los valores morales y el autocontrol.

A la vez que analizaba las imágenes de colores que mostraban los cerebros de asesinos psicópatas, a James Fallon se le había ocurrido estudiar los de su propia familia, así que el día en cuestión le llevaron los resultados hasta su mesa de trabajo. Tras echar un primer vistazo, confiesa que se sintió aliviado, no venían con nombres, pero todas eran tomografías muy normales, con predominio de los colores rojos y amarillos que indicaban una importante actividad cerebral en las zonas relacionadas con la empatía.

Todas menos una. Uno de los escáneres mostraba un cerebro con muchas zonas en tonos azules, calcado a los de los peores psicópatas que estaba estudiando. Por eso, pensó que el técnico las había mezclado, pero tras realizar las comprobaciones pertinentes descubrió no sólo que pertenecía a su familia, sino que estaba ante la imagen de su propio cerebro.

Antecedentes familiares

Al principio se lo tomó con buen humor. "No me sorprende", dice que afirmó su mujer al conocer la noticia. Más tarde siguió indagando y se sometió a análisis genéticos y descubrió que tenía las variantes del gen MAO-A que predisponen a un comportamiento más agresivo. Es más, al parecer en su familia había casos de violencia fuera de lo común, incluido un matricidio ocurrido varias generaciones antes.

Sin embargo, "yo no maté, ni violé, ni hice nada parecido", ha llegado a declarar. "Los genes cargan el arma y hacen que alguien sea vulnerable para convertirse en un psicópata", pero "la biología no te sentencia".

Fallon ha llegado a desarrollar una teoría muy concreta: para que se expresen los genes violentos hay que sufrir un episodio traumático en la niñez y así lo explica en sus conferencias.


"Psicópata pro social"


Como no es su caso, se autocalifica como "psicópata pro social", de manera que, aunque carece de la empatía que tienen la mayoría de las personas, es capaz de seguir las normas y tener relaciones sociales normales, pues se casó con su amor del instituto y tiene tres hijos y muchos amigos.

En su libro The Psychopath Inside (El Psicópata Interior) explica toda esta historia y la fascinación que le produce la complejidad del ser humano, tan marcado por sus genes como moldeable por su ambiente.

17/8/17

El maltratador [17-8-17]


Psicopatía y envejecimiento, ¿ya no es tan fiero el león? [17-8-17]

Psicopatía y envejecimiento, ¿ya no es tan fiero el león?



Psicopatía y envejecimiento parecen ir en sentido contrario. Algunos rasgos psicopáticos parecen atenuarse a medida que envejecemos.
 El psicópata es uno de los personajes más populares del cine y la literatura de suspenso. Por lo general los encontramos encarnados en la forma de asesinos serie como el ya célebre Hannibal Lecter, representado por Anthony Hopkins en “El silencio de los corderos”.

Sin embargo, la psicopatía no es una creación exclusiva de guionistas o escritores, sino un trastorno de la personalidad largamente estudiado por psicólogos y psiquiatras. Un hecho sorprendente es que estos chicos crueles y abusivos comienzan a ablandarse al llegar a la vejez y se convierten en leones ya no tan fieros. ¿Cómo es que sucede? Sigue leyendo y podrás enterarte.


¿Qué es la psicopatía?


Existen muchas definiciones, pero para adentrarse en el campo de la psicopatía, dos autores son claves: H.M Cleckey y Robert Hare. Según Cleckey, lo que define a un psicópata es su peculiar mundo emocional casi inexistente. Ellos pueden simular que son como cualquiera de nosotros y por lo general lo logran durante mucho tiempo, sin embargo, en realidad la frialdad emocional es su estado predominante.

A su vez, Robert Hare ha planteado que la psicopatía está representada por dos factores, uno de ellos correspondiente al desapego o frialdad emocional con un protagonismo de actitudes crueles y manipuladoras hacia los demás. El otro está referido a su peculiar estilo de vida, donde la inestabilidad y la incursión en conductas delictivas son fundamentales.

Algunas de las características que describen estos autores para el reconocimiento de los psicópatas, son las siguientes:

  • Inteligentes y encantadores
  • Casi nunca se muestran nerviosos
  • Mienten hábilmente, con facilidad
  • No tienen sentimientos de culpa
  • Conducta antisocial o criminal
  • Pobre afectividad
  • Sentimiento de grandiosidad (creen que son la octava maravilla).
  • Ausencia total de empatía

Psicopatía y envejecimiento ¿Qué sucede?

En diversas investigaciones los científicos han encontrado que algunas de las características de los psicópatas se atenúan a medida envejecen. Tomando como partida el modelo de Robert Hare, se llegó a establecer que mientras la tendencia a ser crueles y manipuladores se mantiene en la vejez, el estilo de vida inestable y la tendencia a la criminalidad disminuye.

Los estudios para llegar a estas conclusiones se realizaron sobre todo con psicópatas de rasgos muy acentuados, aquellos que podrían ser denominados psicópatas patológicos. Sin embargo, los científicos saben que la psicopatía no es una cuestión de todo o nada y que muchos de sus rasgos se dan en el resto de la población.

Por ello, decidieron investigar también a personas que no son considerados psicópatas pero que sí presentan algunos de sus rasgos. Encontraron que, a diferencia del primer grupo, en esos el envejecimiento parece correlacionar no solo con una disminución del estilo de vida errático y las tendencias delictivas, sino que se atenúan, de cierta manera, aspectos como la crueldad y la manipulación.


¿Cómo se explican los cambios que experimentan los psicópatas al envejecer?


Básicamente se han establecido tres posibles causas para estas variaciones. Pueden actuar de forma individual o combinada y no se expresan de la misma manera si se trata de un psicópata patológico, que si estamos ante un caso de rasgos psicopáticos relativos al resto de la población.


Cambios neurobiológicos

El origen de la psicopatía, como en todo fenómeno psicológico, se da a través de una combinación de factores biológicos, acontecimientos vitales e influencias sociales. Específicamente, en el plano biológico, los psicópatas presentan desregulación en los niveles de hormonas como el cortisol y la testosterona y también del neurotransmisor serotonina. Todas estas sustancias declinan en la vejez, siendo esta una de las hipótesis que se manejan para explicar la atenuación de los rasgos psicopáticos, tanto en los casos patológicos como para el resto de la población.


Experiencias vitales

Si bien las experiencias vitales son claves en el establecimiento de los rasgos psicopáticos, es posible que el transcurrir de la vida brinde a los psicópatas un aprendizaje en relación a  qué conductas son más aceptadas y cuáles encuentran desaprobación o conducen al fracaso.

Esto explicaría de manera general la atenuación de la totalidad de los rasgos en la población general. Mientras, en los casos de psicopatía más extrema, los déficits que tienen para conectar con las emociones de los demás estaría en la base de que sea menos eficiente su aprendizaje.


Cambios situacionales

Por otra parte, debe prestarse atención al entorno en el cual se envejece. Una trayectoria de vida relativamente normal puede dotar a las personas con rasgos psicopáticos leves de recursos para satisfacer sus necesidades sin manipular a los demás o sin infringir la ley. Por el contrario, el encarcelamiento puede acentuar conductas psicopáticas como medida adaptativa para no ser victimizados en estos contextos. Por otro lado, la disminución de la vida errática y criminal, tendría también su explicación en las limitaciones físicas que surgen en la vejez.