12/9/17

El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.

El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.


El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.

sobreviviendoapsicopatasynarcisistas.wordpress.com

Luego de la fase de bombardeo amoroso e idealización, el sociópata, psicópata o narcisista comenzará con la etapa de devaluación. Es en esta fase que sus infidelidades se acrecientan, la manipulación, la proyección de culpa y el lavado de cerebro se convierten en constantes. Las víctimas quieren volver a “reconquistar” a sus parejas y volver a la “fase ideal” inicial. Asumen el sufrimiento como un desafío, como si ellas pudieran cambiar la situación, cambiarle a él. Echan la culpa de la indiferencia o irritabilidad de sus compañeros a factores externos como la falta de trabajo, los problemas, e incluso llegan a culpabilizarse a sí mismas. Encuentran cualquier argumento para justificar a su pareja. Aquellas que están en relaciones de este tipo desde hace años han perdido redes sociales sólidas y su mundo es el de su compañero, sus proyectos son los suyos propios y todo se reduce a él.

¿Cómo no se da cuenta que está siendo abusado emocionalmente? ¿Cómo no percibe la violencia psicológica? ¿Cómo no ve las infidelidades crónicas y múltiples? Dar una explicación a estas reacciones paradójicas es uno de los objetivos de Andrés Montero. Este experto ha desarrollado un modelo teórico denominado Síndrome de Estocolmo doméstico que describe como “un vínculo interpersonal de protección, constituído entre la víctima y el agresor, en el marco de un ambiente traumático y de restricción estimular, a través de la inducción en la víctima de un modelo mental”. Ella desarrolla el síndrome para proteger su propia integridad psicológica y, para adaptarse al trauma, suspende su juicio crítico. Esta podría ser una sólida explicación para que las mujeres maltratadas desarrollen ese efecto paradójico por el que defienden a sus compañeros, como si la conducta abusiva que desarrollan fuera el producto de una sociedad injusta y fueran ellos las víctimas de un entorno desfavorable que les empuja irremediablemente a ser fríos, abusivos y muchas veces agresivos

.El Síndrome de Estocolmo doméstico viene determinado por una serie de cambios y adaptaciones que se dan a través de un proceso en el que se reconocen cuatro fases. En la fase desencadenante, los primeros malos tratos rompen el espacio de seguridad que debería ser la pareja, donde la mujer ha depositado su confianza y expectativas. Esto desencadenaría desorientación, pérdida de referentes, llegando incluso a la depresión. En la denominada fase de reorientación, la mujer busca nuevos referentes pero sus redes sociales están ya muy mermadas, se encuentra sola, generalmente posee exclusivamente el apoyo de la familia.

Con su percepción de la realidad ya desvirtuada, se auto-inculpa de la situación y entra en un estado de indefensión y resistencia pasiva, llegando así a una fase de afrontamiento, donde asume el modelo mental de su compañero, tratando de manejar la situación traumática. En la última fase, de adaptación, la mujer proyecta la culpa hacia otros, hacia el exterior, y el Síndrome de Estocolmo doméstico se consolida a través de un proceso de identificación.

Muchas mujeres al ser advertidas de que sus parejas tienen amantes, de que su comportamiento es abusivo no pueden creerlo y desestiman las preocupaciones de amigos y familiares. En ocasiones lo defiende contra todos. (Los sociópatas y narcisistas saben explotar el recurso de “nosotros y nuestro amor” contra “el resto del mundo”. Inventan enemigos externos para ganar la lealtad de la víctima). Este síndrome es una construcción mental muy difícil de desarmar. Solo aprender sobre el comportamiento de psicópatas y narcisistas podría darles pistas de lo que en realidad están viviendo y con ese conocimiento poder dar el primer paso hacia su liberación: el contacto cero

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